Muchas organizaciones se preocupan profundamente por la equidad y aun así tienen dificultades para llegar, servir o retener a participantes latinos. Cuando la participación es baja, la explicación suele colocarse sobre la comunidad.
Esa explicación protege al programa de ser examinado. Una pregunta más útil es si la institución ha hecho que participar sea realista, relevante y digno de confianza.
Las buenas intenciones pueden ocultar suposiciones
Los programas suelen asumir que las personas comprenden el lenguaje institucional, confían en sistemas formales, pueden asistir durante horarios laborales o se sienten cómodas compartiendo información personal.
Cuando una comunidad no participa, la primera pregunta no debe ser “¿Qué les pasa?”. Debe ser “¿Qué no hemos comprendido?”
El aprendizaje institucional cambia la respuesta
Las organizaciones eficaces examinan sus propios procesos antes de añadir otra campaña. Escuchan a personas con experiencia vivida, reconocen el valor de la experiencia comunitaria, ponen a prueba sus suposiciones y permiten adaptar el modelo.
No se trata de reducir estándares. Se trata de diseñar mejores sistemas. Cuando las instituciones aprenden con las comunidades, construyen servicios creíbles, útiles y merecedores de confianza.
De la perspectiva a la práctica
Cómo puedo ayudar a su organización
He visto programas con buenas intenciones enfrentar dificultades porque sus políticas, horarios, comunicaciones, requisitos o estrategias de alcance se basaban en suposiciones que no reflejaban las realidades de las comunidades latinas.
Ayudo a las organizaciones a examinar esos sistemas mediante evaluaciones de preparación cultural, escucha de actores clave y recomendaciones prácticas que fortalecen el acceso, la participación y la efectividad de los programas.
