A lo largo de los años, he tenido el privilegio de trabajar junto a muchos profesionales latinos e inmigrantes talentosos, altamente capaces, profundamente comprometidos y más que preparados para liderar.

También he visto a muchos de ellos luchar en silencio dentro de ambientes profesionales que comunican involuntariamente un mensaje que numerosas organizaciones no reconocen: “Puede crecer aquí, pero solo si aprende a adaptarse a la manera en que el liderazgo ya se ve en este espacio”.

La expectativa no expresada de convertirse en otra persona

Con demasiada frecuencia, el crecimiento profesional viene acompañado de expectativas no expresadas: hable diferente, comuníquese diferente, sea menos emocional, sea más firme, suene más profesional, minimice su acento y separe su identidad cultural de su manera de liderar.

Con el tiempo, muchos profesionales comienzan a internalizar la idea de que el éxito requiere convertirse en alguien distinto de quien naturalmente son. Creo que esto crea una de las mayores barreras para el desarrollo auténtico del liderazgo.

Nadie debería sentir que liderar requiere dejar atrás partes de sí mismo.

La identidad es parte del liderazgo

Para muchos profesionales latinos e inmigrantes, la identidad no está separada del liderazgo. Nuestra cultura influye en cómo nos comunicamos, construimos relaciones, demostramos respeto, colaboramos y entendemos la responsabilidad hacia la comunidad y la familia.

Sin embargo, los espacios profesionales suelen recompensar una definición muy estrecha del liderazgo: la voz más fuerte de la sala, la persona más cómoda promoviendo sus propios logros o quien se siente seguro navegando sistemas en los que aprendió a confiar desde el principio.

Muchos profesionales de orígenes inmigrantes o multiculturales llegan con experiencias diferentes. Algunos aprendieron humildad antes que autopromoción. Algunos aprendieron a respetar la autoridad en lugar de cuestionarla abiertamente. Algunos llevan años navegando espacios donde pocas personas comparten su experiencia vivida.

Muchos se preguntan en silencio si realmente pertenecen a los espacios de liderazgo, incluso cuando sus capacidades demuestran claramente que sí.

La pertenencia influye en el crecimiento profesional

Las organizaciones suelen subestimar cuánto influye la pertenencia en el crecimiento profesional. El desarrollo profesional no consiste únicamente en fortalecer habilidades técnicas. También requiere crear ambientes donde las personas se sientan psicológicamente seguras para presentarse plenamente.

Cuando los profesionales sienten que deben editar constantemente quiénes son para tener éxito, crecer se vuelve agotador. La energía que debería invertirse en innovación, confianza y liderazgo se utiliza para calcular si la autenticidad será aceptada.

La pertenencia no es un concepto superficial. Influye directamente en que profesionales talentosos se sientan seguros para aceptar oportunidades de liderazgo.

Influye en si hablan durante las reuniones, se sienten cómodos tomando riesgos, confían en que sus ideas serán valoradas, ven el liderazgo como algo disponible para personas como ellos y permanecen en la organización el tiempo suficiente para crecer.

Un enfoque diferente para desarrollar liderazgo

No creo que el desarrollo efectivo del liderazgo pida a las personas convertirse en alguien diferente. Creo que debe ayudarlas a reconocer el valor que ya poseen: su experiencia vivida, perspectiva cultural, resiliencia y capacidad para comprender comunidades, relaciones y sistemas de maneras que otros quizá no puedan.

Los líderes más sólidos no siempre son quienes aprendieron a imitar modelos de liderazgo existentes. Muchas veces son quienes aprenden a liderar con confianza mientras permanecen conectados con quienes realmente son.

Las organizaciones que comprenden esto crean algo increíblemente poderoso: no simplemente lugares de trabajo diversos, sino espacios donde las personas sienten suficiente pertenencia para crecer.

El liderazgo nunca debería exigir que las personas dejen atrás su identidad. La pertenencia no está separada del desarrollo profesional. La pertenencia hace posible el crecimiento del liderazgo.